Explicar por qué pensamos que hay que democratizar el consejo directivo de la UBA y sus órganos de gobierno lleva a adentrarnos en lo que nosotros pensamos que es el “que hacer” en política universitaria. De paso, nos lleva contar un poco de nuestra historia y el por que de la identificación con el antihéroe mejicano.
Faltaba un año para que estalle todo, todavía los matones de Nuevo E$pacio junto a sus socios de APUBA no habían descargado su impune furia contra los estudiantes en lo que se conoce como la “paliza de medicina” y que el tema de la democratización sea tema de conversación en la mesa familiar.
Corría la primavera de 2005 y se acercaban las elecciones de consejo directivo en la Facu.(1)Como es costumbre, en los momentos previos a las elecciones, se intensificaba el debate interno en la agrupación: ¿es importante tener un representante de izquierda en el actual consejo?, ¿es posible impulsar acciones transformadoras con la estructura de este órgano? Debido al presente del movimiento estudiantil, ¿es relevante tener representación en ese órgano? ¿Nuevo E$pacio nos cagará a trompadas en estas elecciones? Eran preguntas que nos hacíamos mientras en nuestro bar de reunión resonaba el fútbol de fondo. Mientras los distintos frentes de izquierda nos intentaban convencer de que nos presentemos juntos, empezamos a manejar otra alternativa. Entendíamos que en el consejo, los estudiantes, no cortábamos ni pinchábamos. Esto se debía a la estructura antidemocrática de este organismo, donde más del 90 % de los profesores no pueden votar ya que no están nombrados, donde los estudiantes tenemos un escasísima representación, donde se perpetúan graduados que representan los intereses de distintas empresas explotadoras y donde partidos tan vetustos y deslegitimados a nivel nacional siguen moviendo sus hilos (perdón , alguien dijo UCR). Por lo tanto, meter la izquierda en el consejo no fue una alternativa que manejamos. Entonces alguien dijo, “che, ¿y si para mostrar que en el consejo los estudiantes estamos pintados, impulsamos al chapulín como consejero?” (ndr: el por que del chapulín, se los debo, quizás por que es el único superhéroe latinoamericano) y demostremos que estas elecciones y el consejo son una farsa.
Obviamente no nos quedábamos en el voto bronca, sino que vimos que de esta forma podíamos impulsar el: “PROTESTA, PARTICIPA y ORGANIZATE”: Protestá contra la dictadura de franja morada, su violencia, sus choreos, sus militontos y su puta burocracia estudiantil. Participá, reconociendo la importancia del estudiante como sujeto revolucionario, unificando sus reclamos con los trabajadores. Nos parece que cambiar y democratizar la FCE y la UBA va a depender de un cambio más amplio que supere el marco de las universidades, por lo que nuestro accionar política trasciende las puertas de la facultad. Organizate, en base a lo anterior porque creemos que nuestra fuerza de cambio del status quo establecido no viene dado ni por la cantidad de votos ni por el tamaño del aparato, sino por la organización que estimula a la movilización y a la participación de las masas, en este caso los estudiantes. En síntesis, veíamos que nuestro accionar debía alinearse a estos tres puntos, que en dicho contexto, estimulaba el proceso por la democratización de los organismos de cogobierno. Mediante el día a día en las aulas de la Facu las discusiones internas y externas, la publicación de nuestros boletines y todo esto condimentado por la campaña del Chapu consejero, logramos que el tema de la democratización se discuta en los pasillos de económicas, un año antes de que ocupe la primera plana de los diarios.
La historia que continuó y que se desencadenó con trunca designación de un decano filo golpista con la complacencia de los matones de franja y las camarillas de profesores es harto conocida. Sus consecuencias no hicieron más que confirmar y reforzar nuestra postura democratizadora de los organismos de gobierno universitario. Si nosotros nos encarnamos como actores de la política universitaria es para “dar vuelta como una media” los elementos que hacen de la universidad un ámbito propicio de adoctrinamiento al servicio de las necesidades del capital. Organizarse, protestar y participar es el qué hacer por una universidad que forme profesionales al servicio de los trabajadores.
1. El consejo es el principal órgano de cogobierno de la facultad, en donde se encuentran representados los claustros de alumnos , profesores y graduados. Cada facultad tiene su propio consejo , que a su vez se reúne en un consejo superior. El consejo superior, entre otras funciones es el encargado de designar a las autoridaes de la UBA.
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